|
Los dispositivos electrónicos y el equipamiento eléctrico definen la vida moderna, pero los residuos que generan se han convertido en un obstáculo para los esfuerzos de la UE de reducir su huella ecológica. En 2022, se pusieron en el mercado 14,4 millones de toneladas de equipamiento eléctrico y electrónico, y se recogieron 5 millones de toneladas de residuos electrónicos (11,2 kg de Basura Electrónica recogidos por persona). Sin embargo, la cantidad de RAEE recogida está mayormente ligada al aumento de dicho equipamiento vendido en la UE. Los RAEE representa el flujo de residuos de más rápido crecimiento en la UE, aumentando aproximadamente un 2 % al año. Casi la mitad de los residuos electrónicos generados aún no se recogen, y la mayoría de los Estados miembros no alcanzan el objetivo de recogida establecido en la Directiva RAEE de la UE. Además, la Directiva ha tenido un impacto limitado en mejorar el reciclado y la recuperación de materiales. Actualmente, sólo alrededor del 40 % de los RAEE se recicla en la UE. |
La Basura Electrónica (RAEE) contiene materiales peligrosos y recursos valiosos, incluidos materiales críticos. Una correcta recogida, tratamiento y reciclado es esencial para prevenir riesgos medioambientales y para la salud, mejorar la eficiencia de los recursos y apoyar una economía circular. Una gestión eficaz también ayuda a asegurar las cadenas de suministro y mejora la autonomía estratégica de la UE.
Las regulaciones de la UE apuntan a reducir la generación de residuos electrónicos, promover la reutilización y el reciclado, y mejorar el desempeño medioambiental de todos los actores involucrados en el ciclo de vida del equipamiento eléctrico y electrónico.
En ISCAL creemos que la responsabilidad no termina cuando un equipo deja de funcionar. Por eso, cuando un dispositivo ya no puede repararse, lo separamos cuidadosamente y gestionamos todos los RAEE a través de COGERSA, garantizando un tratamiento seguro y trazable. De este modo, contribuimos a recuperar materiales valiosos, reducir la cantidad de residuos que acaban en vertederos y minimizar el impacto ambiental de nuestra actividad. Cada paso cuenta, y en ISCAL trabajamos para que incluso el final de la vida útil de un equipo forme parte de un ciclo más sostenible.